lunes, 4 de noviembre de 2013

Sketch Marthe Richer, por Pierre Alary


Cuando Enrique Vegas me terminó su dibujo de Kill Bill, la cola de Pierre Alary estaba bastante reducida así que me sitúe en ella. En un momento dado, el artista preguntó cuanta gente quedaba en la cola y decidió llegar en aquella sesión de firmas hasta el chico que yo tenía detrás. Francamente, tenía la sensación de que no iba a conseguirlo. Dado que ya tenía el dibujo asegurado, me acerqué un segundo al kiosko de comics y adquirí su último trabajo que parecía muy interesante, Silas Corey. Es un comic ambientado en Francia en plena primera guerra mundial. En la portada aparece una mujer vestida a la moda de la época. Dado que aquellos peinados y formas de vestir le gustan mucho a mi mujer opté por pasar del protagonista y pedirle el personaje femenino. Cuando contemplé como dedicaba esos comics me llevé un pequeño chasco. La primera hoja, la que suele ser blanca para que puedan dibujar sobre ella los artistas, en este caso era negra. En la mayoría de las ocasiones no hay mayor problema porque los autores llevan consigo rotuladores especiales de color blanco pero Pierre no contaba con ellos así que dibujaba en la página siguiente que cuenta con un dibujo difuminado en la que se puede ver la silueta de Silas Corey. Vamos que sobre esa silueta te dibujaba otro Silas Corey. En definitiva, una pequeña chapuza. Por esa razón, cuando llegó mi turno le pregunté si era posible que me firmara el cómic y me hiciera el dibujo dedicado en un bloc. Él no puso pega alguna. Tampoco al personaje que le solicité. Además, como se puede comprobar en el dibujo, a los sketchs que realizaba sobre fondo blanco les aplicaba algo de color lo que les da un valor añadido. Sin duda, darle la hoja limpia fue una decisión muy acertada.

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