lunes, 19 de marzo de 2018

Sketch de Cuaderno de Tormentas, por David Rubín

El pasado Jueves, David Rubín fue el protagonista de la última edición de los Aurrez Aurre organizados por el Azkuna Zentroa de Bilbao. Aunque, por el atasco generado por el fútbol, él y Borja Crespo llegaron con unos minutos de retraso lo compensaron con una charla, como es habitual con David, muy amena, sincera y productiva. Un diez. Tras la misma, se celebró una sesión de firmas. Atípica para mí. Os lo cuento. Como sabéis hubo un problema con la edición de Cuaderno de Tormentas y por momentos se pensó que no llegaría para esta charla. Por esa razón, yo decidí, semanas antes, comprar un ejemplar de La Tetería del Oso Malayo, uno de los pocos cómics que me faltaban de este autor. Sin embargo, finalmente, la edición de Cuaderno de Tormentas se completó antes de los previsto y sí se pudo comprar días antes de la celebración de la charla. Dado que era el tema principal de la misma lo adquirí. Cosas de la vida que ese mismo Jueves salía a la venta el número dos de Black Hammer, donde colabora David con una historia. Encima el autor anunció ese mismo día en las redes sociales que a quien le llevara ese cómic también se lo firmaba junto al otro. Una especie de dos por uno, en definitiva. Yo siempre he criticado a quienes llevan más de un cómic a las sesiones, sin embargo, en esta ocasión, consideré apropiado hacerme con el Black Hammer. Después de todo, lo había pedido el artista. Pero mi dilema era aún mayor. En mi poder tenía tres cómics para esta jornada. Cuando llegó la sesión hablé con algunos compañeros y parece que no se habían enterado de lo escrito por David respecto al dos por uno, lo cual me hizo sentir especialmente incómodo. No hacía más que mirar para atrás a la cola y veía a todo el mundo con un solo ejemplar aguardando su turno. Reconozco que me entraron dudas sobre  si darle o no darle el segundo cómic; pero tras meditarlo unos segundos decidí hacerlo. Después de todo era algo que David había solicitado. Llegado mi turno, era el segundo, le pasé el Cuaderno de Tormentas y el Black Hammer. Primero cogió la reedición de uno de sus primeros trabajos y comenzó a dibujar este magnífico sketch. Una especie de diablo que me recuerda mucho al propio Nosferatu. Absolutamente genial.