miércoles, 16 de octubre de 2013

Sketch de Lyra, por Óscar Martín

Como ya adelanté en mi anterior post, este año he regresado a las Jornadas del Comic de Avilés. Llegué el segundo día y parece que no me perdí mucho. Según me contaron, la jornada inaugural no fue demasiado provechosa en cuanto a firmas y dibujos para prácticamente nadie. Respecto a otros años, una de las primeras cosas que llamaba inevitablemente la atención es la desaparición de la carpa que habitualmente se colocaba junto a la casa de cultura. Esto quiere decir que cada vez que se acercaban los autores a realizar firmas había que colocarles mesas y sillas y, sobre todo, rezar para que no se pusiera a llover. El primer día de hecho cayeron algunas gotas y tuvieron que continuar firmando en otra parte. Pero tal y como comentaba yo llegué el segundo día. La mañana también transcurrió muy tranquila. De nuevo pocas firmas y dedicatorias. Yo llegué a Avilés por la tarde y me encontré un ambiente muy semejante. La gente tomando cañas y vinos en una terraza cercana al Ayuntamiento. El bar situado junto a la casa de cultura, centro neurálgico de otros años, también había cerrado (cuantos cambios...). El primero en acercarse por allí fue el autor Iban Coello, uno de sus últimos trabajos es Superboy. Lo primero que hizo es organizar una lista para los dibujos y dedicatorias. Yo quedé bastante lejos de las primeras plazas pero no me preocupó en exceso dado que este año iba a pasar allí tres días. Desde la organización nos pidieron con mucha lógica que por las tardes tratáramos de estar en la zona junto a la casa de cultura para que se visualizara la necesidad de una carpa. Por supuesto, y como es normal, les hicimos caso. Una vez allí nos encontramos que ya estaban dedicando sketches Óscar Martín y Enrique Ventura. Y, lo que es mejor, no había grandes apreturas. Yo me coloqué en la fila de Óscar. Tengo todos sus tomos de Él, Solo y su sketchbook. Cuando llegó mi turno me preguntó qué quería que me dibujara. Dado que tengo ya unos cuantos sketches de Solo le pedí uno de su mujer, Lyra. Le sorprendió algo la petición pero no puso ninguna pega. La elección visto el resultado fue muy acertada. El dibujo es fabuloso.