jueves, 8 de octubre de 2015

Sketch de Superman, por Bruno Redondo


Ah se me olvidó comentarlo en el anterior post pero mientras Juan Albarrán terminaba mi sketch se me presentó un aficionado llamado Cristobal. Me dijo que es lector de mis dos blogs y que gracias a ellos se había hecho con algunas piezas. En concreto me habló de dos de Ryan Sook. Francamente me dio una alegría tremenda. Sé que sois miles las personas que habitualmente me seguís pero es la primera vez que conozco en persona a una de ellas. Me hizo muchísima ilusión. Muchas gracias, Cristobal. Tus palabras me animan a continuar contando mis batallitas. Espero que hayáis notado la ironía en lo de miles de lectores. Je, je, je. Tras este paréntesis continuamos con el relato del último día de las Jornadas del Cómic de Avilés. Es el turno de Bruno Redondo. El artista estaba en ese momento dibujando un estupendo Logan. Pregunté si había alguien detrás y al parecer yo sería el siguiente. Todo quedaba en sus manos. Bruno me dijo que no me prometía nada. Quizás sí tuviera tiempo y ganas o quizás no. Esperé con tranquilidad mi turno. Una vez finalizado el sketch me pidió que le dejara un par de minutitos y se ponía conmigo. Francamente yo creía que me iba a marchar de Avilés sin un sketch de Bruno. Afortunadamente estaba equivocado. Le pedí un personaje femenino que no recuerdo; pero no le gustó la idea. Según dijo, en las chicas se notan mucho más las imperfecciones de un dibujo. Cuando no hay simetría en la cara por lo visto es mucho más detectable que con un carácter masculino. Rápidamente le solicité un Superman. Es un personaje fantástico del que prácticamente nunca he pedido un sketch. Ya le iba llegando su turno. Bruno rápidamente se concentró en el trabajo y me regaló este maravilloso dibujo. Sin duda, se percibe el poder y la elegancia del personaje a partes iguales. Es un gran sketch que disfruté mucho viendo como se completaba. Además Bruno permitió que le grabara en vídeo con lo que vosotros también podéis contemplarlo. Por cierto, fijaros en su curiosa forma de agarrar los lápices. Sorprendente.