martes, 25 de junio de 2013

Sketch de una mujer, por Edmond Baudoin

Esa segunda, y última para mí, jornada en Avilés había sido prácticamente perfecta. Solo quedaba ponerle el broche final. Estaba más que satisfecho con lo conseguido cuando percibí que en la terraza estaba dibujando el francés Edmond Baudoin. Yo no le conocía pero había visto muchos de los dibujos que había dedicado a los aficionados. Eran magníficos. Totalmente diferentes al resto y, sobre todo, muy imaginativos. Algunos de ellos, por cierto, de alto contenido sexual. Alrededor de él tan solo había tres personas así que allí me acerqué. Primero dibujó un silver surfer y su tabla resbalando con una monda de plátano, muy divertido, y luego una diosa de la Justicia. En un lado de la balanza monedas y en el otro la humanidad con gente cayendo al vacío. Francamente muy bueno. El hombre ya se estaba levantando, diciendo "el último" cuando le pedí si era posible uno más. Muy amablemente, se volvió a sentar y comenzó a dibujar. Dado que estaba cansado no le pedí nada en concreto. Así que sin más me dedicó esta simple mujer apoyada. Simple pero a la vez precioso. De su tinta y pincel iba surgiendo poco a poco con una magia que solo pueden conseguir los genios. La verdad es que fue una delicia ver como iba dándole forma. Absolutamente espectacular. Grande, muy grande, Edmond.