lunes, 6 de noviembre de 2017

Sketch de Buddy Bradley, por Peter Bagge

Dado que algo más de una hora antes de la sesión de firmas de Peter Bagge detecté que comenzaba ya a formarse una cola, decidí sumarme a ella para evitar riesgos y que esta no se me solapara con la de Chris Claremont. Que era la que realmente más me interesaba. Era consciente de que estaba siendo excesivamente previsor. Hay que tener en cuenta que Peter tan solo realiza un garabato rápido como sketch. Pero mejor prevenir que lamentar. Tras la espera, llegó el autor puntual a su cita. Yo estaba en tercera posición. Vi como firmaba al aficionado que tenía delante. Junto a la rúbrica, un sketch sencillo, tal y como esperaba. Supertranquilo le pasé mi ejemplar de Odio y me puse a grabar. El artista comenzó a escribir mi nombre, firmó y añadió el nombre de la ciudad, en este caso se decantó por un Bilbao. Y ahí me percaté de que se paró. Sorprendido detuve la grabación y cogí mi cómic. Mi cara de decepción a la hora de salir de la cola lo decía todo. La verdad es que no entendía nada. Llegué a pensar que le había molestado que le grabara. Sin embargo, al que iba detrás mío tampoco le realizó sketch con lo que no era eso. Al que le siguió sí que le hizo un dibujo rápido. Francamente no salía de mi asombro. Cuando me acerqué a contarle lo que me había pasado al que estaba situado en la segunda posición me explicó que él le había tenido que decir que le hiciera el sketch. En definitiva, si no se lo pedías solo te firmaba el libro. Me quedé alucinado. Para que se me pasara el disgusto me paseé por los pasillos del Salón del Cómic y compré alguna que otra cosa, con dedicatoria y dibujo. Cuando volví a pasar junto al stand de La Cúpula donde estaba Peter Bagge me di cuenta de que estaba firmando al último. Otro que estaba en la misma situación que yo y que acudía a pedirle el sketch. El autor se lo hizo amablemente. Así que saqué mi cómic de la bolsa e hice lo mismo. Entonces sí, Peter me completó un dibujo sencillo en segunda vuelta. La verdad, no entiendo mucho esa actitud. Sé de algún que otro aficionado que le llevaba más cómics al que se le quitaron las ganas de repetir. Curioso.