domingo, 22 de noviembre de 2015

Sketch de Armando, por Isaac Soler





















Este año, por primera vez en mi vida, he pedido libre en el trabajo para poder acudir al Salón Internacional del Cómic de Getxo. Vaya casualidad que lo he hecho en el certamen que menos se asemeja a mis gustos. Demasiados invitados internacionales de cómic underground y muy poco pijamero, prácticamente nada. Lo más parecido era Peter Milligan, guionista de Hellblazer entre otros títulos. De hecho, hoy Domingo todavía se celebra el último día y no voy a ir dado que no me queda ya nada que rascar por allí. Esperemos que el próximo año los invitados sean algo más comerciales y no tan alternativos como en esta ocasión. Pese a todo sigue siendo una fiesta que vale mucho la pena. Pero empecemos por el principio, El Viernes por la mañana. Cuando llegué al exterior de la carpa de la estación de Las Arenas de Getxo todavía se estaba bailando el aurresku de honor a las autoridades. Ya en el interior me encontré muchos stands repletos de cómics y algo de merchandising. Da gusto ver que todavía hay eventos de este tipo en el que los tebeos son los grandes protagonistas. Esperemos que no se pierda eso con el tiempo. En mi bolsa llevaba gran cantidad de tebeos a la espera de encontrarme con los autores para que me los dedicaran. La verdad es que pesaba lo suyo. Lamentablemente esa mañana por allí no se pasó ninguno. Cosa que no entiendo. Dicen que es el hueco de los colegios, lo cual me parece estupendo, pero de ahí a que no haya ni un solo invitado en el recinto va un trecho. Después de darme varios paseos arriba y abajo y asumir que no iba a poder descargar mi mochila, decidí acercarme a un puesto donde se encontraban dos jóvenes autores. Siempre me gusta apoyar a quienes empiezan en esto. Al primero le compré la grapa La Infancia de Armando. Basta con leer en la portada las bellas cualidades del protagonista para imaginarse lo que encontraremos en su interior, un cómic lleno de humor negro. Su autor es Isaac Soler. Inmediatamente me lo firmó. Cosa que no le llevó ni treinta segundos. Como consejo, y espero que no se lo tome a mal, yo le diría que se molestara un poco más a la hora de realizar sketches. Sus compradores se lo agradecerán. Ingenuo de mí hasta le grabé un vídeo en el que se le ve más escribiendo que dibujando. Incluso he llegado a dudar en colgarlo en Youtube; pero, qué demonios, ha sido parte del Salón del Cómic de este año. Desde aquí le mando mucho ánimo y le deseo lo mejor.