domingo, 28 de septiembre de 2014

Sketch de Green Lantern, por Carlos Pacheco

Este sketch de Green Lantern significa muchísimo para mí. Borra de un plumazo mis sinsabores con este artista. Os recuerdo que hace la tira de años Carlos Pacheco fue uno de los autores que inauguró el I Salón del Cómic de Getxo. En aquello edición no dedicó ningún sketch a nadie. Bueno...miento, solo a un niño al que le dibujó una Cosa y porque le insistió lo suyo. Esa enorme decepción (hay que tener en cuenta que era mi primer certamen de este tipo) me ha acompañado durante todos estos años. Todo hay que decirlo, jamás he dudado de la profesionalidad y calidad de este artista andaluz. De hecho cuento con unos cuantos originales suyos en mi colección. Pero tenía una espinita clavada con él. Su paso por Pamplona ha sido suficiente para sacarla del todo. Carlos ha sido el encargado de cerrar el V Salón del Cómic de Navarra. Previa a la entrevista pública tenía una sesión de firmas a la que yo acudí con tiempo. Tanto que todavía ni habían colocado la mesa en el centro comercial donde se celebró. Por eso, tomé un café pacientemente y regresé quince minutos más tarde. Para entonces ya había una persona en la cola. En realidad eran dos. Un niño y él. Así que a efectos reales estaba el tercero en la fila. Por fin llegó Carlos y saludó amablemente a los allí presentes. Sacó sus lápices y rotuladores y comenzó a desplegar su arte. Primero, para el pequeño, un Adam Warlock. Luego un Coloso. Y al fin un Green Lantern como el que podéis contemplar en la imagen. Un dibujo al que le dedicó muchísimo tiempo. Mucho más del que yo esperaba, para alegría mía. Unos doce minutos. No sé cual sería el destino de los que aguardaban por detrás dado que la entrevista la ofrecía en otro punto cercano de la ciudad y tenía para la sesión poco más de una hora. Debo decir que Carlos fue superamable y cercano en todo momento. Una imagen muy distinta de la que contemplé en Getxo. Por esa razón, este sketch sirve para exorcizar del todo la imagen que me había creado tras aquella decepcionante experiencia. En definitiva, esta ilustración tiene para mí un valor doble. Gracias Carlos y gracias Pamplona.