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lunes, 9 de febrero de 2026

Sketch de La Formidable Aventura de los Hermanos Flanchin, por Marko


Gregorio Muro Harriet, responsable de Harriet Ediciones, me adelantó en Sabiñánigo que iba a llevar a Bilbao a Marko Armspach para presentar su último libro, La Formidable Aventura de los Hermanos Flanchin. En concreto, en la segunda mitad de noviembre, se pasaría por la librería habitual de este tipo de eventos en la capital vizcaína. Yo le contesté que no acudiría por mis desavenencias con la misma tras la decisión que tomó de ordenar las sesiones de firmas haciendo un sorteo a la entrada. Una medida con la que, supongo, se buscaba dar las mismas posibilidades a todo el mundo (independientemente de la hora a la que se llegara) pero con la que, a la vez, se perjudicaba directamente a los habituales de este tipo de citas. En definitiva, se favorecía a los clientes ocasionales frente a los fieles. Algo que no solo pienso yo aunque, es verdad, que también hay quien no opina igual o quien prefiere ignorarlo. Pero vamos con el sketch de Marko. La cuestión es que cuando Gregorio me invitó a ir a esta librería yo le conté mis diferencias con la misma asegurándole que, sintiéndolo mucho, no acudiría. El editor me propuso entonces acercarme a un acto que tendría esa misma mañana de noviembre en el Liceo francés. Yo, claro, accedí. En el Salón de Getxo, compré el libro de cara a ese encuentro con alumnos. Llegado el día, quedamos a las puertas del Liceo. Allí acudieron el mismo Gregorio, Marko y el guionista del cómic, Philippe Charlot. Nos saludamos y entramos al colegio. Los responsables nos trasladaron a un amplio salón de actos y tras charlar con los autores y prepararlo todo, Gregorio les pidió que me firmaran el libro. Bueno...me firmaron dos. Otro colega de afición me había pedido que también le llevara el suyo. De hecho, El editor también le había ofrecido acudir allí en Getxo. Marko muy amable me firmó el libro. Lo hico rápidamente. Los alumnos estaban a punto de llegar y no tenía mucho tiempo. En cualquier caso, este artista es capaz de hacer grandes sketches con celeridad. En el Liceo me lo volvió a demostrar. Luego Philippe me dedicó también el libro. Estoy muy agradecido a todos, pero especialmente a Gregorio por tomarse la molestia de preocuparse por mi cuando no tenía porqué hacerlo. Confieso que la situación fue, a ratos, bastante incómoda y que no hacía más que preguntarme qué diantres hacía yo allí. No sé si volvería a repetir algo así. Tengo mis dudas.