Una vez conseguida la dedicatoria de Laurielle, me percaté de que me había relajado bastante y no había calculado bien los tiempos. Según mi reloj, Borja llevaba ya cerca de media hora en la Kultur Etxea de Romo. Salí corriendo hacia allí maldiciendo mi estupidez. Yo tenía un número bajo y Borja hace los sketches rápido así que la lógica me decía que había perdido mi turno. Cuando llegué allí descubrí que el autor todavía no había llegado. Había sufrido algún retraso en su viaje a Getxo. No me podía creer mi suerte. Esperados unos minutos, apareció. A los pocos que tenía delante les hizo unos sketches muy majos. La chica que me precedía le pasó dos libros y le completó dos dibujos. Algo que, en realidad, no está permitido en Getxo. Es un dibujo por persona. Si entregas dos libros, uno de ellos es únicamente firmado. El número de personas que participan en la sesión se contabiliza de esa forma. Si cada uno esperamos dos dibujos seríamos el doble, por tanto, la cola debería reducirse a la mitad. Con un solo dibujo por persona, más gente puede disfrutar del privilegio de conseguir un sketch. Creo que se entiende. Bueno...pues la que me precedía se llevó dos y la organización no se percató. Es de las pocas veces que pasó esto, afortunadamente. Llegado mi turno, no sé si por ganar tiempo, Borja me completó este sketch. La versión reducida y rápida de las que suele hacer. Con todo, es bonito.
Por cierto, estoy leyendo ahora mismo La Reina del Otoño, el último trabajo de Borja, y es un cuento fantástico y un auténtico espectáculo visual. Un cómic fabuloso. De lo mejor que he leído en bastante tiempo.


















